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Ayer, en la sesión mensual de “liderazgo”, reflexionamos en torno a las propuestas que nos plantea Oscar Rodriguez en su libro “Ser jefe: una guía para la práctica sistémica” (ed. BUBOK Publishing).
Tras la lectura previa, que resultó fácil e interesante, la reunión comenzó con el trabajo, en parejas, de identificar las “ideas importantes” del texto y reflexionar sobre cómo de interiorizadas están en nuestro funcionamiento organizacional; e inmediatamente pasamos a la discusión abierta. Este es un pequeño resumen de lo tratado:

Aplicamos las leyes sistémicas de las organizaciones al ejercicio del liderazgo en argia

Los líderes intermedios deben actuar de acuerdo a las directrices de la organización y simultáneamente deben cuidar a sus subordinados.
     • Esto plantea algunos problemas
          a. El actuar de acuerdo a las directrices de la organización requiere que el líder intermedio  conozca y comparta estas directrices.
          b. Algunas veces las directrices establecidas pueden crear situaciones de conflicto en el funcionamiento del equipo: sobre carga de trabajo, redefinición de funciones, etc..
          c. Algunas personas de los equipos tienen un planteamiento de su implicación en la organización que diverge de las directrices establecidas
          d. Algunas veces la dirección puede haber minusvalorado el impacto de sus directrices sobre los equipos. 
          e. Las relaciones del líder intermedio con las personas de su equipo están ligadas a una carga emocional en ocasiones difícil de controlar.
          f. El ejercicio del liderazgo (de cualquier nivel) implica establecer una distancia emocional de los subordinados, esto supone un costo para el líder (soledad, sentimiento de culpa).
     • Encontramos vías por las que podemos dar respuesta a estas cuestiones
          a. La dirección debe hacer un ejercicio de trasparencia explicando sus directrices a todas las personas de la organización pero especialmente a los mandos intermedios que han de hacerlas cumplir por sus equipos.
          b. Los mandos intermedios deben ayudar a sus equipos a integrar los cambios establecidos por la dirección.
          c. Los líderes (de cualquier nivel) deben ayudar a sus subordinados a integrarse en la cultura de la organización.
          d. Los mandos intermedios deben informar a la dirección de las resistencias y en último término renegociar con está diferentes ritmos de puesta en marcha de las nuevas directrices.
          e. Los líderes (de cualquier nivel) deben realizar el ejercicio consciente de controlar sus emociones hacia los subordinados, haciendo gala de rectitud e imparcialidad.
          f. Los líderes (de cualquier nivel) deben asumir el costo emocional que implica su puesto.

Finalmente analizamos cómo valoramos la situación de Argia desde este enfoque e identificamos algunas áreas de mejora:
     • Desde dirección debemos mejorar los sistemas por los que trasmitimos las directrices organizativas
     • Debemos mejorar nuestros sistemas de detección del “puenteo”, su análisis y el diseño de acciones preventivas a futuro.
     • Debemos mejorar la definición de objetivos y el control de resultados de los equipos